Identificamos en occidente el Yoga con las posturas físicas (las asanas), quien conoce un poco más sabe de las prácticas con la energía (Pranayama) y acaso se entiende que alguna relación tiene con la meditación (Dharana).
Yoga incluye otras prácticas: mesura interna (Yama), mesura externa (Niyama), integración al ahora más allá de los sentidos (Pratyhara); estable estado de serenidad, equilibrio y apertura (Dhyana) integración al todo (Samadhi).
Con estas ocho partes la Yoga nos brinda herramientas para perfeccionarnos en todos los aspectos, en una guía total "paso a paso" hacia la una vida valiosa y plena.
Practicar Yoga en sus ocho partes es desarrollar la capacidad de liberarse de todas las fluctuaciones descubriendo por experiencia que lo que fluctúa es lo anecdótico, es el desfile de recuerdos, imaginaciones y conceptos. Experimentamos que nuestra esencia no fluctúa.
De allí la leyenda india que relata que los dioses se reunieron para ayudar a los hombres a ser como ellos; fue Shiva, el auspicioso, el transformador, el que sugirió que se nos enseñase Yoga.
Como dice P. D. Ouspensky "los límites del Yoga no pueden verse todos al mismo tiempo o desde lejos al principio del camino. Para quien estudia Yoga se van abriendo nuevos horizontes a medida que avanza en ese camino".
De esta forma nunca nos escondemos de nosotros mismos ni nos refugiamos mecánicamente en nuestros conceptos y estructuras, hacemos de la relajada quietud un estado propio que siempre esta en nosotros.
"La Yoga nos recuerda que somos la vida desenvolviéndose a cada momento más allá de cualquier creencia, dice M. Stone. Yoga es en definitiva una forma de estar en el mundo, una forma de ser.
Yoga incluye otras prácticas: mesura interna (Yama), mesura externa (Niyama), integración al ahora más allá de los sentidos (Pratyhara); estable estado de serenidad, equilibrio y apertura (Dhyana) integración al todo (Samadhi).
Con estas ocho partes la Yoga nos brinda herramientas para perfeccionarnos en todos los aspectos, en una guía total "paso a paso" hacia la una vida valiosa y plena.
Practicar Yoga en sus ocho partes es desarrollar la capacidad de liberarse de todas las fluctuaciones descubriendo por experiencia que lo que fluctúa es lo anecdótico, es el desfile de recuerdos, imaginaciones y conceptos. Experimentamos que nuestra esencia no fluctúa.
De allí la leyenda india que relata que los dioses se reunieron para ayudar a los hombres a ser como ellos; fue Shiva, el auspicioso, el transformador, el que sugirió que se nos enseñase Yoga.
Como dice P. D. Ouspensky "los límites del Yoga no pueden verse todos al mismo tiempo o desde lejos al principio del camino. Para quien estudia Yoga se van abriendo nuevos horizontes a medida que avanza en ese camino".
De esta forma nunca nos escondemos de nosotros mismos ni nos refugiamos mecánicamente en nuestros conceptos y estructuras, hacemos de la relajada quietud un estado propio que siempre esta en nosotros.
"La Yoga nos recuerda que somos la vida desenvolviéndose a cada momento más allá de cualquier creencia, dice M. Stone. Yoga es en definitiva una forma de estar en el mundo, una forma de ser.
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