Mantener contacto con los estados internos. De esta forma podemos evitar ser literalmente arrastrados por estados de crispación, desequilibrio, temor o cualquier otro que degrada nuestro vivir.
La consciencia de nuestros estados nos permite también dejar que los negativos estos sigan su natural evolución, sin asociarlos con personas, momentos o lugares creando "objetos mentales" que fijan y hacen permanente tales estados.
Ser protagonistas de nuestra vida. Encarar acciones transformadoras de las circunstancias, ejercitar el valor de cambiar lo que puede ser cambiado sin temer al costo, y transformar internamente (aceptar) lo que no puede ser cambiado.
Comunicarse. En el más profundo sentido del contacto de ser humano a ser humano, del hacer saber sentimientos e ideas profundas, y abrirnos receptivamente para compartir lo que el otro está comunicando. Solemos estar en contacto con mucha gente, pero interactuamos poco a nivel humano, solemos quedarnos en un "roce superficial" de espacios aislados.
Abrir el corazón. El gran remedio para todo sufrimiento, el bálsamo que da seguridad y equilibrio. La forma más segura de lograrlo: ayudar a otros, la vida de Patch Adams es inspiradora muestra de esto.
Agradecer. Agradecer la vida que se tiene, cada oportunidad, cada ayuda, cada momento de felicidad, cada amigo, cada puesta de sol o gota de lluvia que nos hace sentir.
Muchas veces decimos "gracias" por educación, pero lo hacemos sin tener contacto con el sentimiento de agradecimiento; agradecer de corazón es practicar el aprecio hacia eso positivo que se está agradeciendo, es ejercitar el estado de apertura y valoración hacia lo positivo de la vida.
Enfocar todo desde lo positivo. No se trata de ser ingenuo, se trata de hacer pié en lo positivo que la mayor parte de las circunstancias tienen, sin entregarnos al miedo y sin dramatizar (ambas acciones tienen sus "adictos"); esto nos mantiene enfocados en caminar los caminos de superación de lo que sea no esté pasando, tal como lo plantéa V. Frankl.
Descreer de las culpas. Vivir sin fundar todo en las culpas ajenas nos hace auténticos dueños de nuestro destino; vivir sin culparnos a nosotros mismo nos libera hacia la acción y hacia el futuro, la fórmula es hacer lo mejor que uno puede en cada instante, entonces no hay culpas.
Tener una buena "dieta de noticias". Revisar el concepto de "estar informado" ¿Qué es lo que realmente necesito saber para construir una vida valiosa y ser de provecho para los demás y el mundo? todo lo demás, dice A. Oitke, lleva a uno del los grandes males modernos: la obesidad mental.
Estar confortable con lo que uno es. Vivir la propia vida, valorar los propios atributos y características; evitar incluirnos en el permanente mecanismo de comparación que nuestra mente usa para ordenar la percepción del mundo.
Hacer del "soy como soy" no la típica expresión de cerrazón u obstinación, si no la gran declaración de libertad y posibilidades.
Ejercitarse, alimentarse saludablemente y descansar lo suficiente. Fórmula repetida desde que el hombre es hombre, pero que a veces creemos podemos postergar o soslayar, lo cual siempre cobra su precio. El universo y nosotros como parte de él es energía, accionemos para que se eleve y conserve en nosotros.
Meditar, orar o ambos. Hacer lugar a momentos y espacios de recogimiento y contacto profundo con uno mismo y con la fuerza creadora; ponernos en sincero y quieto contacto con lo trascendente, con esa inconmensurable fuente de energía de vida.
La consciencia de nuestros estados nos permite también dejar que los negativos estos sigan su natural evolución, sin asociarlos con personas, momentos o lugares creando "objetos mentales" que fijan y hacen permanente tales estados.
Ser protagonistas de nuestra vida. Encarar acciones transformadoras de las circunstancias, ejercitar el valor de cambiar lo que puede ser cambiado sin temer al costo, y transformar internamente (aceptar) lo que no puede ser cambiado.
Comunicarse. En el más profundo sentido del contacto de ser humano a ser humano, del hacer saber sentimientos e ideas profundas, y abrirnos receptivamente para compartir lo que el otro está comunicando. Solemos estar en contacto con mucha gente, pero interactuamos poco a nivel humano, solemos quedarnos en un "roce superficial" de espacios aislados.
Abrir el corazón. El gran remedio para todo sufrimiento, el bálsamo que da seguridad y equilibrio. La forma más segura de lograrlo: ayudar a otros, la vida de Patch Adams es inspiradora muestra de esto.
Agradecer. Agradecer la vida que se tiene, cada oportunidad, cada ayuda, cada momento de felicidad, cada amigo, cada puesta de sol o gota de lluvia que nos hace sentir.
Muchas veces decimos "gracias" por educación, pero lo hacemos sin tener contacto con el sentimiento de agradecimiento; agradecer de corazón es practicar el aprecio hacia eso positivo que se está agradeciendo, es ejercitar el estado de apertura y valoración hacia lo positivo de la vida.
Enfocar todo desde lo positivo. No se trata de ser ingenuo, se trata de hacer pié en lo positivo que la mayor parte de las circunstancias tienen, sin entregarnos al miedo y sin dramatizar (ambas acciones tienen sus "adictos"); esto nos mantiene enfocados en caminar los caminos de superación de lo que sea no esté pasando, tal como lo plantéa V. Frankl.
Descreer de las culpas. Vivir sin fundar todo en las culpas ajenas nos hace auténticos dueños de nuestro destino; vivir sin culparnos a nosotros mismo nos libera hacia la acción y hacia el futuro, la fórmula es hacer lo mejor que uno puede en cada instante, entonces no hay culpas.
Tener una buena "dieta de noticias". Revisar el concepto de "estar informado" ¿Qué es lo que realmente necesito saber para construir una vida valiosa y ser de provecho para los demás y el mundo? todo lo demás, dice A. Oitke, lleva a uno del los grandes males modernos: la obesidad mental.
Estar confortable con lo que uno es. Vivir la propia vida, valorar los propios atributos y características; evitar incluirnos en el permanente mecanismo de comparación que nuestra mente usa para ordenar la percepción del mundo.
Hacer del "soy como soy" no la típica expresión de cerrazón u obstinación, si no la gran declaración de libertad y posibilidades.
Ejercitarse, alimentarse saludablemente y descansar lo suficiente. Fórmula repetida desde que el hombre es hombre, pero que a veces creemos podemos postergar o soslayar, lo cual siempre cobra su precio. El universo y nosotros como parte de él es energía, accionemos para que se eleve y conserve en nosotros.
Meditar, orar o ambos. Hacer lugar a momentos y espacios de recogimiento y contacto profundo con uno mismo y con la fuerza creadora; ponernos en sincero y quieto contacto con lo trascendente, con esa inconmensurable fuente de energía de vida.
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