Alrededor de dos mil quinientos años atrás, posiblemente sentados bajo la fresca sombra de un árbol, un grupo de mujeres y hombres que esperaban en silencio escuchó una pregunta que desde entonces, sencilla y simple, se ha extendido por el planeta y los siglos, guiando a hacia la obtención de una vida feliz y la construcción de un mundo mejor. Desde aquél lejano pasado la pregunta de Sidarta Gautama sirve de herramienta para mejorar nuestra vida en las cuestiones más mundanas y en las más espirituales. ¿Quién indagará el camino a la virtud como el experto que selecciona las mejores flores? Comencemos a beneficiarnos ya mismo de esta guía y pongamos frente de nosotros nuestra concepción de virtud… la propia, la personal. Evadamos las trampas de enredarnos en discusiones sobre qué es o no es la virtud, o el ficticio y simplista argumento de que librados a nuestro propio sentir haremos cualquier tipo de atrocidad… mírate a ti mismo te darás cuenta que eso es falso. Entonces… ¿Cómo ...
Todos los días atravesamos por diferentes estados metales… a veces tan distintos entre sí, que cuando los comparamos parece que pertenecen a diferentes vidas o a diferentes personas. Algunos de esos estados son un laberinto difícil y opresor donde no hay otra cosa que gris y rutina … en otros en cambio nos sentimos maravillosamente, el futuro es prometedor…y la vida fácil ¿Cómo evitar los primeros? ¿cómo darle permanencia al brillo y la alegría en nuestra vida? Desde nuestros orígenes los humanos hemos buscado la forma de librarnos de lo que empobrece nuestra existencia y obtener una vida valiosa y feliz. Pero normalmente andamos tan ocupados que los estados mentales se suceden sin que los entendamos del todo y mucho menos los manejemos… sin embargo allí mismo hay una vía inmediata para cobrar control. Si atendemos a nuestras propias experiencias cotidianas descubrimos que a veces nuestra mente está inestable, que salta de una cosa a otra constantemente o se aleja siguiendo pensamiento...