Una de las parábolas de Buda hace referencia a un hombre que ha recibido un inesperado flechazo envenenado; él quiere saber, antes de sacarse la flecha, quién la disparó, por qué, qué veneno ha usado y los efectos que este tiene sobre su cuerpo.
Esta historia refuerza el principio de "primero lo primero", como recomienda S.Covey; y lo primero es eliminar nuestros sufrimientos, nuestras mortificaciones y menguas de vida; enfocarnos en esa superación de los estados internos es la valiosa vía transformadora.
Los occidentales nos hemos desarrollado bajo esquemas culturales que elevan el análisis y la Lógica al rango de criterio de verdad; en nuestro vivir olvidamos frecuentemente que se trata sólo de herramientas que son de utilidad para algunas tareas, no para todas. En la antigua India los vitandines fueron mojes-filósofos de aguda destreza analítica e intachable habilidad lógica que usaban para debatir ideas y filosofías, demostrando que todas las construcciones del lenguaje quedaban en un punto invalidadas por el mismo tipo de análisis y proceso lógico con el que pretendía darseles validez. Su mensaje es que el universo, la vida, son inefables, e integrarnos a ellos y comprenderlos está más allá de las convenciones culturales.
A veces sabemos en nuestro interior con mucha claridad lo que debemos hacer, pero cuando intentamos explicarlo a otros, o ponerlo en una estructura lógica, esa claridad se pierde. Por imposición de la cultura dudamos de nuestro sentir profundo, cuando el problema está en cambio en el molde que intentamos imponerle al sentir.
T. Mackenna instaba a "reclamar la mente", a "revalorizar la subjetividad", en un llamado a desarrollar nuestras potencialidades individuales más allá de las ataduras y límites que las estructuras creadas por la cultura imponen.
Esta historia refuerza el principio de "primero lo primero", como recomienda S.Covey; y lo primero es eliminar nuestros sufrimientos, nuestras mortificaciones y menguas de vida; enfocarnos en esa superación de los estados internos es la valiosa vía transformadora.
Los occidentales nos hemos desarrollado bajo esquemas culturales que elevan el análisis y la Lógica al rango de criterio de verdad; en nuestro vivir olvidamos frecuentemente que se trata sólo de herramientas que son de utilidad para algunas tareas, no para todas. En la antigua India los vitandines fueron mojes-filósofos de aguda destreza analítica e intachable habilidad lógica que usaban para debatir ideas y filosofías, demostrando que todas las construcciones del lenguaje quedaban en un punto invalidadas por el mismo tipo de análisis y proceso lógico con el que pretendía darseles validez. Su mensaje es que el universo, la vida, son inefables, e integrarnos a ellos y comprenderlos está más allá de las convenciones culturales.
A veces sabemos en nuestro interior con mucha claridad lo que debemos hacer, pero cuando intentamos explicarlo a otros, o ponerlo en una estructura lógica, esa claridad se pierde. Por imposición de la cultura dudamos de nuestro sentir profundo, cuando el problema está en cambio en el molde que intentamos imponerle al sentir.
T. Mackenna instaba a "reclamar la mente", a "revalorizar la subjetividad", en un llamado a desarrollar nuestras potencialidades individuales más allá de las ataduras y límites que las estructuras creadas por la cultura imponen.
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