Hace aproximadamente mil novecientos años Nagarjuna propuso que "Si deseas alcanzar el despertar insuperable para ti mismo y para el mundo, la raíz es desarrollar un pensamiento altruista estable y firme como una montaña, una compasión que todo lo abarca, y una sabiduría trascendente desnuda de toda dualidad".
Palabras estas que generan en nosotros diferentes reacciones, desde una serena exaltación a la adhesión intelectual; palabras a través de las que intuimos una vida plena en un mundo mejor, palabras sencillas que trascienden lo lingüístico y hacen resonar en nosotros certezas profundas.
Es necesario que vayamos un poco más profundo para que estas palabras nos sean útiles. Porque Nagarjuna era maestro del vivir, no poeta.
La promesa nos llama: un vivir diferente, con total plenitud, con absoluta claridad y brillo "despierto"; sin límites, sin condiciones ni menguas "insuperable".
Y ese vivir brillante y sin menguas va más allá de nosotros mismos, es abarcativo, generoso, proyecta nuestra acción y condición al mundo entero.
Pero hay pasos que necesitamos cumplir.
El es ir más allá de la idea y realmente tener el impulso, la fuerza ("si deseas").
El segundo advierte de las condiciones fundacionales, de los cimientos de esa vida que construiremos para nosotros y el mundo ("la raíz"). Ese origen no es casual ni espontáneo, requiere de nuestra acción, hay condiciones que debemos "desarrollar":
"Un pensamiento altruista...", nuestros procesos mentales orientados más allá del pequeño círculo de nuestros apetitos, necesidades cotidianas y pasiones; nuestra dinámica mental haciendo de lo cotidiano parte de nuestro vivir trascendente.
No es uno que otro pensamiento altruista; es "estable", tiene permanencia en el tiempo, no fluctúa. No es una dinámica frágil, sometida a los azares de la impermanencia, es "firme como una montaña", se eleva majestuoso, imponente, sólido, en nuestra cotidianeidad.
Necesitamos también refinar y elevar nuestra dinámica emocional, sustraer nuestros sentimientos de la respuesta mecánica a accidentes, modelos y crispaciones; es la "compasión" la que va a abrirnos las puestas al vivir pleno, y esta compasión no debe estar condicionada, debe ser "sin límites". Quien llega aunque sea a imaginarse tal estado comprende y se beneficia de él.
La propuesta habla luego del actuar, porque allí es donde se manifiesta la "sabiduría", si no es mera erudición. Esa sabiduría, ese actuar necesita librarse de anécdotas, necesita apuntar a las alturas y a lo lejos.
Hablamos de nuestro actuar cotidiano orientado por los aspectos trascendentes de la vida; hablamos de un actuar sencillo y simple, "desnudo de toda dualidad".
Pero las líneas anteriores siguen siendo un intento del intelecto de abrir los caminos hacia la realización.
Entonces,
"Si deseas alcanzar el despertar insuperable
para ti mismo y para el mundo,
la raíz es desarrollar un pensamiento altruista
estable y firme como una montaña,
una compasión que todo lo abarca,
y una sabiduría trascendente
desnuda de toda dualidad".
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