Nuestras pautas habituales (físicas, emocionales, mentales) son respuestas pre-armadas, son reflejos que se disparan sin inervención de nuestra intención.
Nuestros puntos de vista y nuestras creencias preferidas nos encierran en la repetición y nos alienan; nos separan de nuestras partes más frescas, más vivas. Separan nuestra experiecia del camino de nuestras potencialidades, y la mantiene en el terreno de lo conocido.
Como dice C. Trungpa "estamos llenos de tendencias que nos hacen ver siempre lo mismo". Aún teniendo propósitos elevados de vida terminamos estableciendo una relación falsa con nuestra porpia existencia al aceptar el encierro en nuestras dinámicas habituales.
Más de una vez nos afirmamos en repetirnos por temor a lo nuevo, o símplemente para ocultar nuestra limitación.
Construir la vida que anhelamos necesita una relación verdadera con la vida, una intención de avanzar en pos del propósito y de no repetirnos. Como los niños, que no vacilan en pasar por uno que otro dolor en su afán de explorar el mundo, aprender y llegar más allá.
Vivir en "piloto automático" nos lleva siempre a los mismos lugares (lugares, situaciones, relaciones, emosicones, etc.); no nos depara nada nuevo, y "ni siquiera vemos las consecuencias de nuestras propias acciones" como señala M. Stone.
Para convertirnos en la persona que queremos ser tenemos que (parafraseando a J. L. Borges) contar la historia de esa persona con nuestro existir cotidiano, y eso supone crear. El Yoga y otras prácticas son un fuerte apoyo a la calidad de esa creación, de esa experiencia vital libre, novedosa.
Nuestros puntos de vista y nuestras creencias preferidas nos encierran en la repetición y nos alienan; nos separan de nuestras partes más frescas, más vivas. Separan nuestra experiecia del camino de nuestras potencialidades, y la mantiene en el terreno de lo conocido.
Como dice C. Trungpa "estamos llenos de tendencias que nos hacen ver siempre lo mismo". Aún teniendo propósitos elevados de vida terminamos estableciendo una relación falsa con nuestra porpia existencia al aceptar el encierro en nuestras dinámicas habituales.
Más de una vez nos afirmamos en repetirnos por temor a lo nuevo, o símplemente para ocultar nuestra limitación.
Construir la vida que anhelamos necesita una relación verdadera con la vida, una intención de avanzar en pos del propósito y de no repetirnos. Como los niños, que no vacilan en pasar por uno que otro dolor en su afán de explorar el mundo, aprender y llegar más allá.
Vivir en "piloto automático" nos lleva siempre a los mismos lugares (lugares, situaciones, relaciones, emosicones, etc.); no nos depara nada nuevo, y "ni siquiera vemos las consecuencias de nuestras propias acciones" como señala M. Stone.
Para convertirnos en la persona que queremos ser tenemos que (parafraseando a J. L. Borges) contar la historia de esa persona con nuestro existir cotidiano, y eso supone crear. El Yoga y otras prácticas son un fuerte apoyo a la calidad de esa creación, de esa experiencia vital libre, novedosa.
Comentarios
Publicar un comentario