Hasta que alcancemos elevados niveles de consciencia nos encontramos a veces haciendo, sintiendo o pensando en formas que no coinciden con el tipo de persona que queremos ser, que no se alinean con el tipo de entorno humano y natural en el que queremos vivir.
Algunas veces nos vemos a nosotros mismos aportando energía en oposición a nuestros propósitos más elevados como manifestación de nuestras contradicciones internas.
Intentar hacer coincidir nuestras facetas divergentes incrementa nuestra contradicción; todo esfuerzo en tal sentido cobra su precio en el cuerpo (tensión, contracturas, enfermedades), en la dinámica emocional (angustias, ira, inseguridad, depresión, etc.), y en nuestra mente (obsesiones, depresiones, estrés, etc.).
Negar nuestras situaciones de contradicción como Nietzche insiste, es negar una parte de nosotros mismos. No reconocer estas condiciones como "parte" nuestra es desconocernos a nosotros mismos.
Reconocer como propias las dinámicas que no coinciden, "que no nos gustan" de nosotros mismos es muy diferente de validarlas y rendirnos ante ellas.
Mientras más claros estamos en relación a nuestras contradicciones (en acto externo o interno), mientras más desapasionada atención ponemos en ellas, más posibilidades de operar cambios. Una muy buena vía de mejorar algo es saber que hay que cambiarlo y en qué dirección.
Buena parte de nuestras posibilidades pasan por no ir en contra de nosotros mismos con auto-impuestas censuras, recriminaciones, o castigos. Con amor y sensibilidad hacia nosotros mismos nos ayudamos a pulir y orientar nuestras dinámicas hacia donde queremos ir, hacia la vida que queremos.
Auto-observación, claridad en los propósitos, sensibilidad en el método y decisión en la acción, son guías para incrementar nuestras habilidades de construir una vida valiosa para nosotros, para quienes nos rodean y para el mundo.
Somos nosotros y nuestra sombra, pero cuando más cerca estamos de la fuente de claridad y vida, cuando esa fuente está sobre nuestras cabezas, la sombra es insignificante y se halla a nuestros pies.
Algunas veces nos vemos a nosotros mismos aportando energía en oposición a nuestros propósitos más elevados como manifestación de nuestras contradicciones internas.
Intentar hacer coincidir nuestras facetas divergentes incrementa nuestra contradicción; todo esfuerzo en tal sentido cobra su precio en el cuerpo (tensión, contracturas, enfermedades), en la dinámica emocional (angustias, ira, inseguridad, depresión, etc.), y en nuestra mente (obsesiones, depresiones, estrés, etc.).
Negar nuestras situaciones de contradicción como Nietzche insiste, es negar una parte de nosotros mismos. No reconocer estas condiciones como "parte" nuestra es desconocernos a nosotros mismos.
Reconocer como propias las dinámicas que no coinciden, "que no nos gustan" de nosotros mismos es muy diferente de validarlas y rendirnos ante ellas.
Mientras más claros estamos en relación a nuestras contradicciones (en acto externo o interno), mientras más desapasionada atención ponemos en ellas, más posibilidades de operar cambios. Una muy buena vía de mejorar algo es saber que hay que cambiarlo y en qué dirección.
Buena parte de nuestras posibilidades pasan por no ir en contra de nosotros mismos con auto-impuestas censuras, recriminaciones, o castigos. Con amor y sensibilidad hacia nosotros mismos nos ayudamos a pulir y orientar nuestras dinámicas hacia donde queremos ir, hacia la vida que queremos.
Auto-observación, claridad en los propósitos, sensibilidad en el método y decisión en la acción, son guías para incrementar nuestras habilidades de construir una vida valiosa para nosotros, para quienes nos rodean y para el mundo.
Somos nosotros y nuestra sombra, pero cuando más cerca estamos de la fuente de claridad y vida, cuando esa fuente está sobre nuestras cabezas, la sombra es insignificante y se halla a nuestros pies.
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